LOS CHAKRAS

                                                  
La primera mención escrita de la palabra "chakra" que se haya documentado, figura en los Vedas, donde dice que Vismú, deidad principal masculina de la India, bajó a la Tierra portando en sus brazos un chakra, una flor de loto, un bastón y una concha.
Muchas culturas conocieron centros de energía o niveles de conciencia similares a los chakras, aunque no siempre en número siete. Los chinos tuvieron un sistema de seis niveles correspondientes a los exagramas del I Ching, basado en las dos fuerzas cósmicas del Ying y el Yang. En consecuencia hay seis pares de meridianos orgánicos que además guardan correspondencia con cinco elementos ( el fuego, la tierra, el metal, el agua y la madera). Los indios Hopi conocieron cinco centros de energía del organismo y así podríamos enumerar muchos otros.

La palabra "chakra" proviene del sánscrito y significa rueda o disco. Descrito como un remolino que gira, un chakra es un punto de intersección de varios planos, tal como una ciudad es intersección de muchos niveles diferentes ( el social, el económico, el geográfico, etc.)
También han recibido el nombre de lotos, recurriendo al símbolo de los pétalos que se abren, con el que se describe metafóricamente la apertura de un chakra. Estas hermosas flores tienen un carácter sagrado en la India, como brotan del barro simbolizan el camino de la evolución que recorre el ser, primitivo al principio, hasta el pleno florecimiento de su consciencia, lo que refleja el camino desde el chakra base, arraigado a la Tierra, hasta el "loto de mil pétalos" del chakra de la corona.

Originalmente los chakras se vinculaban a una divinidad femenina llamada Kundalini, descrita como una serpiente que duerme, enrollada tres vueltas y media alrededor del primer chakra, en la base de la espina dorsal. En la tradición hindú, esta diosa despierta y empieza a subir , chakra a chakra, hasta alcanzar la corona en la cima del cráneo. Al atravesar cada chakra produce el despertar de la región correspondiente y cuando la travesía a concluido se dice que el sujeto ha alcanzado la iluminación completa.

En el plano físico, los chakras guardan correspondencia con los ganglios nerviosos, donde se registra una intensa actividad y también con las glándulas del sistema endocrino; pese a etsa interdependencia no debemos pensar que los chakras sean sinónimos de  de ninguna estructura del cuerpo físico, como tampoco el aura forma parte del cuerpo físico, sino que se superpone a éste. Sin embargo, sus efectos sobre el cuerpo físico son intensos.

Los chakras son centros de actividad receptores, asimiladores y transmisores de las energías vitales. En la terminología metafísica un chakra es un vórtice, incluso la definición científica de un vórtice vale como definición de un chakra: " Torbellino o remolino hueco que se origina en un fluido en movimiento bajo ciertas condiciones".

Cada chakra representa su propia dimensión, y  la suma de los chakras forma en nuestro cuerpo una columna vertical llamada Sushumna. Esta columna es un canal central integrador que conecta los chakras y sus diversas dimensiones, tendidas junto a ella, alrededor de ella o cruzándola, encontramos numerosas vías secundarias, como los meridianos de la acupuntura china y los miles de "nadis" que los indios descubrieron en el cuerpo sutil. Son canales especiales para determinados tipos de energías todos los cuales pasan por un mismo vórtice: un chakra.
Los siete chakras describen un espectro , una gradación progresiva entre la materia y la consciencia. Los chakras inferiores son los más densos, tienen que ver con el mundo físico, el cuerpo físico y niveles íntimamente vinculados con diversos estados de la materia. Conforme subimos hacia arriba disminuye la densidad.
Estos centros o chakras , son puertas de acceso entre distintas dimensiones, en ellos la actividad de una determinada dimensión, pongamos por caso la emotiva, conecta con otra dimensión e interacciona con ella, como puede ser el cuerpo físico. Esta interacción a su vez, matiza nuestras actividades en el mundo exterior y nuestras relaciones con los demás.
Tomemos por ejemplo la experiencia emocional del miedo; ella afecta de diferentes maneras a nuestro organismo. Notamos un hormigueo en el estómago, se acelera la respiración, las manos y la voz tiemblan. Tales síntomas revelan nuestra falta de seguridad para enfrentarnos al mundo y entonces somos tratados por los demás de forna negativa, con lo que el miedo se perpetúa. Ni siquiera requiere que derive de ninguna circunstancia real y presente, sino que puede ser un residuo de la infancia que, encerrado todavía en el chakra, determina nuestro comportamiento.
Sucede a veces que uno queda como atrapado en la pauta de acción de algún chakra, que se reproduce sin cesar a si misma; es lo que se llama un "bloqueo" de ese chakra y que nos aprisiona en un nivel determinado, como puede ser una relación personal, un empleo, un hábito, o más a menudo, en una cierta manera de pensar. Dicho "bloqueo" puede ser consecuencia de la hiperactividad, o por el contrario, de desarrollo insuficiente de uno de los chakras. Cuando los patrones son beneficiosos, entonces, su auto-reproducción, favorece nuestro progreso. De ahí que el objetivo sea de desechar las viejas pautas perjudiciales a fin de asegurar la reproducción de las acciones positivas, por cuya influencia la energía vital puede acceder a planos más altos.
De tal manera que cultivar nuestros chakras es sanarnos a nosotros mismos liberándonos de viejas pautas restrictivas.
El funcionamiento perfecto de los chakras es sinónimo de salud perfecta, pero la apertura de todos a todos los niveles es sinónimo de evolución; es lo que los maestros denominan "la iluminación". Existen innumerables técnicas de apertura de los chakras, entre ellas el Reiki, el cual tiene la ventaja de ser una técnica suave.

Los chakras se asocian con siete niveles básicos de consciencia, cuando experimentamos la apertura de un chakra entramos asimismo en la comprensión de estado de consciencia que se asocia a él.
Los chakras pueden estar abiertos, cerrados o en cualquier estado intermedio. Tales aspectos pueden ser los aspectos básicos de una personalidad durante la mayor parte de vida del individuo, o variar de unos momentos a otros en función de las situaciones. Un chakra enfermo suele ser incapaz de cambiar de estado con prontitud, al hallarse "bloqueado" en situación de cerrado o  de abierto, es entonces cuando debe intervenir la curación en el sentido de averiguar la causa del bloqueo y eliminarla.
A través de los chakras perdemos energía cuando estamos ante un sufrimiento físico o emocional, pues cada chakra es un punto colector de una determinada zona de conflicto y desarrollo, por ello la cantidad de energía que se encuentra en un plano determinado y su calidad, dependen de si el chakra respectivo se halla abierto o cerrado, o si domina la apertura y cierre en esos momentos oportunos, a su vez ello determina el volumen de actividad y la complejidad que somos capaces de soportar en cada nivel concreto.



Hay ejercicios específicos que sirven para facilitar la apertura de cada uno de los chakras, además con la aplicación de Reiki se consigue el equilibrio de estos centros energéticos, siendo posiblemente mucho más fácil con este sistema, ya que para actuar sobre los chakras, entes hay que entender como funcionan y lo que representan, así como familiarizarse con todo el conjunto del sistema.
De los siete chakras principales, dos son simples, tienen un sólo vórtice o acceso, el primero y el séptimo, los otros dos son dobles, y presentan vórtices anterior y posterior.


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